miércoles, 16 de junio de 2010

Descansar no.

El no creer que haya una vida después de ésta me ha vuelto más propensa aún a aprovechar cada instante de la actual, a sacarle el jugo tal cual naranja, hasta la última pitada tal cual cigarrillo. He acaparado tanta actividad como temas de interés tengo, todo como parte de un proceso de asimilación casi inconsciente de la primera premisa. Y es que solo tengo una oportunidad para hacer las cosas y hacerlas bien y aunque los retos me son siempre simpáticos, a veces la idea me perturba (solo a veces, no hay mucho tiempo para pensar en ello). Días de sueño escaso como éste, en el que haber dormido sentada durante la ida en bus a la universidad me remite al clásico algo es algo, me hacen pensar que tal vez no debería tomarme eso de solo descansaré cuando me muera tan literalmente. La duda se fundamenta en un hecho simple: llevo tres días seguidos sobreviviendo con menos de dos horas diarias de sueño y no sé qué tan sostenible ello sea. He oído que mis almohadas extrañan mis cabellos y no las culpo (aunque yo por mi parte, extraño más mis sábanas). No es posible satisfacer a todos. Por lo pronto, la única solución que salta a mi mente, la menos creativa quizá, es la de dejar de contar horas; por lo menos, hasta ahora parece que es más la conciencia temporal la que agobia, que el desgaste físico mismo. Por el momento,una cerveza (negra y helada), por favor, quiero que eso y solo eso me haga compañía esta amanecida.

3 comentarios:

Perséfone dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kerad dijo...

te comprendo cabalmente. solo que yo tengo menos iniciativa...

NaNdO... dijo...

es bueno disfrutar la vida al maximo, pero la mejor parte viene despues, en la vida venidera!!!! =)